Para quien ya factura con el gratuito de la DGII
Tu numeración
se viene
contigo.
Si vienes del Facturador Gratuito, Albora te pregunta por cuál número vas, y arranca ahí. Si tu última factura fue la 347, la próxima es la 348 — igual que ayer, igual que siempre.
Repetir un número
no se deshace.
Lo sabes tú, y tu contador te lo ha dicho: si te cambias de sistema y el nuevo empieza a contar desde el principio de tu rango, le mandas a la DGII números que ya diste.
Eso no se arregla con una llamada.
Por eso Albora no adivina por dónde ibas. Te lo pregunta.
Cómo se muda
Una casilla y un número.
Registras tu rango como te lo dio la DGII: desde y hasta, tal cual está en tu autorización. Debajo hay una casilla. La marcas, y Albora te hace una sola pregunta.
El de tu próxima factura. Mira la última que emitiste: si fue la 347, aquí va 348.
Tocas el botón y te contesta:
¡Rango registrado! Tienes 653 facturas disponibles.
Ahí arranca. La que sigue es la 349. Después la 350. No se salta ninguna y no repite ninguna.
Y si te equivocas escribiendo, no te habla en inglés ni te suelta un «error»:
Revisa los números del rango: van sin letras ni puntos, como te los dio la DGII.
Lo que no tocamos
Entras sin gastar
un número tuyo.
Para que pruebes Albora sin conectar nada, te damos unos números de cortesía. Son nuestros, son de prueba, y se retiran solos en cuanto registras el tuyo. Haz una venta, mírale el QR al recibo, ciérrala. Tus números —los que te autorizó la DGII— no se han movido de donde están.
Un rango que te autorizó la DGII no lo toca nadie. Ni lo movemos, ni lo reordenamos, ni lo estrenamos por ti.
Cuando entra el tuyo, el prestado sale, y te lo decimos:
Quitamos el rango de prueba que traías: a partir de ahora facturas con el tuyo, el de la DGII. Ojo: con el de prueba salieron 3 facturas. Enséñaselas a tu contador para regularizarlas.
Nada se mueve en silencio.
Lo que no se mueve
Tu RNC, tu certificado,
tu autorización.
Nada de esto le pide nada nuevo a la DGII. Es tu mismo RNC. Tu mismo certificado. La misma autorización de números que ya tienes en la mano. Albora no te los cambia, no te los renueva y no te manda a hacer un trámite otra vez.
Lo único que cambia es la pantalla donde cobras.
La primera
Cobras, y sale la 348.
Vuelves al mostrador. Marcas el monto y cobras como cobras siempre. La factura sale sola, con su QR, sin que hagas nada más.
¡Entró! RD$ 850
Factura lista y legal · E320000000348
Abres tu lista de facturas y ahí está: la 348. La próxima será la 349.
Estamos abriendo con un grupo pequeño y te acompañamos en la mudanza. Sin tarjeta, sin permanencia.
Se fue la señal
Se fue la luz. No pasa nada.
Se cae el internet un sábado a las tres, con el salón lleno. Ahora mismo, sin señal, no sale el papel — y la clienta está delante de ti, esperando.
Con Albora cobras igual. La venta se guarda en tu teléfono y la factura se manda sola cuando vuelve la señal.
Nadie espera. Nadie se va sin pagar.
Lo que ya tienes
El gratuito hace lo suyo:
te saca la factura.
Y para eso sirve. No te cobra un peso y cumple.
Lo que pasa es que lo demás lo pones tú. Doña Miriam viene cada quince días desde hace tres años, y cada vez escribes sus datos como si fuera la primera. Y no cobra: allá, cobrar y facturar son dos trabajos, y los dos son tuyos. Aguanta unas 150 facturas al mes. Y al cerrar, no te dice si el día cuadró.
Albora emite la misma factura legal, gratis igual que ahora — y encima te devuelve el día: qué entró, qué salió, qué te quedó.
Quedan guardadas
Con su nombre y su WhatsApp. La segunda vez que viene doña Miriam, no tecleas nada.
Cobrar y facturar,
un solo trabajo
Marcas el monto, cobras, y la factura sale sola. No son dos pantallas ni dos programas.
Si cuadró o no
Al cerrar ves lo que entró, lo que salió y lo que te quedó. En tres segundos, sin Excel.
Lo que traes en papel
Tu cuaderno de fiao
se viene entero.
Lo que tus clientas te deben de antes lo pasas tal como está en el cuaderno: nombre, monto, y desde cuándo si te acuerdas. La pantalla te lo dice con todas las letras:
Lo que ya te debían antes de usar Albora. Anótalo tal como está en tu cuaderno: no genera ninguna factura ni gasta un número fiscal — entra como lo que es, una deuda vieja.
Ni una factura inventada. Ni un número gastado. Lo que cambia es que ahora lo ves todo junto, sabes a quién recordarle, y cuando te abonan lo marcas.
Tu libreta no se bota. Amanece.
Lo que ve tu contador
Tu ITBIS del mes,
en borrador.
Todos los meses alguien tiene que sumar: lo que cobraste de ITBIS en tus ventas, menos lo que adelantaste en tus compras. Casi siempre esa persona eres tú, un domingo, con los papeles encima de la cama.
Albora lo lleva solo, al día:
Tu ITBIS del mes, en borrador
Es un borrador y así se llama: la última palabra es de tu contador. Lo que hace Albora es que tú llegues con las cuentas hechas en vez de con una funda de papeles.
El archivo con el formato exacto que la DGII pide para el envío todavía no lo hacemos: lo estamos verificando con un tributarista y no lo anunciamos antes de tiempo. Cuando lo hagamos, lo vas a leer aquí.
Lo que cuesta mudarse
La factura es gratis.
Para siempre.
Igual que ahora. No hay letra chica, porque no hay letra chica.
Si un día quieres lo demás — catálogo, clientes, tu libreta, el mes para tu contador, varios negocios en una sola cuenta — eso es el plan completo. Lo pagas si lo quieres, en pesos, y te vas cuando quieras.
Tus datos se quedan siendo tuyos.
Lista de apertura
Mudarte no es
empezar de cero.
Ten a mano dos cosas:
- Tu autorización de la DGII — el desde y el hasta.
- Tu última factura, para saber por cuál número vas.
Con eso basta. Estamos encendiendo Albora con un grupo pequeño de negocios dominicanos que ya facturan, y te acompañamos en la mudanza persona a persona.
Te contesta una persona, no un robot.
Sin tarjeta. Sin permanencia. Solo usamos tu número para avisarte de Albora — nada de spam, nada de compartirlo.
Tu negocio amanece cuadrado.